martes, 10 de agosto de 2010

De Princesa a Mujer


la Princesa junto a su Príncipe fueron felices para toda la vida…….
Cuántas veces oímos el mismo final, y nos convencimos de que así será la vida, cuántas de nosotras llegamos a la adolescencia y nos envolvemos en el traje de Princesa.
Pues, yo desde los quince que andaba con el vestido de “Blanca Nieves”, y con la barita mágica encendida a ver si encontraba a ese apuesto galán que viniese a liberarme de las malvadas garras de la bruja soledad.
Hoy tengo casi 25, el vestido se rasgó, con los años, estaba manchado por las lágrimas que derramé en medio de la tormentosa búsqueda.
Estuve cerca de dos años esperando que el “ogro” se convirtiera en Príncipe, pero no lo conseguí, aunque es lo más parecido en sentimientos al enamorado de la Sirenita; creo que le corresponde a otra descubrirlo.
También nos toca conocer a jóvenes encantadores, que nos llenan de ilusión, pero al contrario de la historia idílica somos nosotras las que debemos rescatarlos, siento que ese rol me acomoda, porque se asemeja a mi personalidad, no me queda más que decir- YO TE RESCATO-
Si bien, no pierdo la esperanza de encontrar a ese niño valiente capaz de imponerse delante de cualquier obstáculo con tal de ganar mi corazón. He asimilado que la ansiedad agobia y sólo nos lleva a tomar decisiones erróneas, y evidentemente, el resultado que obtenemos es colmarnos de frustración.
Así que me quité el disfraz, apagué la barita, me vestí de jeans, me miré en el espejo, y dije BIENVENIDA REALIDAD, guardé en una cajita todas mis ilusiones cursis, los te amo que no pude pronunciar, las canciones “cebolla” que nunca dediqué, hasta nuevo aviso.

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